LXVI LEGISLATURA

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Durante décadas, hablar de vivienda en México significó hablar de promesas rotas. Fraccionamientos lejanos, casas sin servicios, créditos que asfixiaban a las familias y una lógica de mercado que convirtió el derecho a un hogar en un privilegio. Hoy, con el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum, eso ya empezó a cambiar y a dar resultados tangibles.

Más de 400 mil viviendas ya han sido construidas, y muchas de ellas, entregadas. Es una realidad que millones de mexicanas y mexicanos pudieron ver a lo largo de 2025, cuando familias de distintos estados de la República recibieron por fin las llaves de su casa. Un sueño que ahora podrán hacer realidad miles de personas en nuestro país.

Lo verdaderamente relevante no es solo el número, sino el enfoque. La vivienda dejó de concebirse como un negocio especulativo que expulsaba a las personas a las periferias, sin transporte, escuelas ni hospitales.

Hoy, a diferencia del periodo neoliberal, se construye con una visión de bienestar: cercanía a los centros urbanos, acceso a servicios y comunidades que puedan sostener una vida digna. Ese cambio de lógica es, en sí mismo, un acto político de gran alcance.

El programa Vivienda para el Bienestar refleja con claridad esa apuesta. Está dirigido a familias que ganan entre uno y dos salarios mínimos; es decir, a quienes históricamente quedaron fuera del mercado formal de vivienda.

Para ese sector, sin la intervención del Estado, acceder a una casa propia era prácticamente imposible. La meta es beneficiar al menos a un millón 250 mil familias, reconociendo que el derecho a la vivienda no puede depender únicamente del ingreso.

A inicios de 2026, ya se han formalizado más de 393 mil viviendas en 31 entidades del país, lo que permitirá dar hogar a más de 1.4 millones de personas. A la par, se ha avanzado en uno de los temas más sensibles: los llamados créditos impagables.

Mediante quitas, reducciones de saldo y reestructuraciones, las condiciones de 4.8 millones de personas mejoraron, liberando a familias que durante años vivieron atrapadas en deudas injustas heredadas del periodo neoliberal.

No se trata solo de construir casas nuevas; también se trabaja para dar certeza jurídica a más de 200 mil familias y para mejorar 86 mil viviendas existentes. Todo ello mediante un esquema de entrega directa, sin intermediarios, cerrando la puerta a la corrupción que tanto daño hizo en el pasado.

Con la meta de alcanzar hasta 8 millones de acciones de vivienda, se está dejando atrás una época en la que el hogar fue mercancía y deuda. Hoy, la vivienda vuelve a ser lo que siempre debió ser: un derecho social y la base material del bienestar, la estabilidad y la justicia social en México.

ricardomonreala@yahoo.com.mx

X: @RicardoMonrealA

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