LXVI LEGISLATURA

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Durante el periodo neoliberal, se quiso convencer al pueblo de que el desarrollo llegaba solo; que bastaba con abrir la puerta al mercado y replegar al Estado para que la prosperidad apareciera casi por arte de magia.

El resultado de ese experimento se tradujo en regiones enteras abandonadas, infraestructura insuficiente y una profunda desigualdad. Sin embargo hoy, con el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030, presentado por la presidenta Claudia Sheinbaum, México está diciendo con claridad que ese mal recuerdo quedó atrás.

No se trata de cualquier inversión; es una estrategia planificada para que la inversión pública vuelva a ocupar el papel que nunca debió perder como el gran motor de la producción nacional y el ancla que detona otras inversiones, incluidas las privadas.

La lógica es sencilla y profundamente social: donde hay caminos, hay comercio; donde hay agua, hay alimentos; donde hay energía, hay industria; donde hay infraestructura, hay oportunidades.

Con esta visión, el Gobierno de México plantea algo histórico, que es aumentar de manera sostenida los recursos destinados a infraestructura estratégica hasta alcanzar casi 6 billones de pesos a lo largo del sexenio, adicionales al presupuesto ya comprometido, en cuyo marco los programas sociales sigan siendo un pilar central del desarrollo.

Tan solo durante este año, la inversión crecerá en 722 mil millones de pesos más, lo que equivale a cerca del 2 por ciento del PIB; es decir, de aquí a 2030, la cifra alcanzará los 5.9 billones.

La mayor parte será inversión pública, pero bajo un nuevo modelo que combina en forma responsable recursos públicos y privados para impulsar alrededor de 100 proyectos estratégicos en ocho rubros clave: energía, trenes, carreteras, puertos, salud, agua, educación y aeropuertos. El objetivo es fortalecer la economía, generar empleos y reducir las desigualdades con bienestar, justicia social y respeto al medio ambiente.

Este modelo se distingue de las viejas Asociaciones Público-Privadas (APP), del periodo neoliberal, que drenaron el presupuesto, incumplieron sus objetivos y terminaron siendo negocios garantizados para unos cuantos. Las APP institucionalizaron los compadrazgos y trasladaron al sector privado infraestructura sensible con beneficios millonarios y escaso control público.

Ahora serán inversiones mixtas con reglas claras, planeación de largo plazo y seguimiento puntual. En el Congreso estaremos atentos a la iniciativa que enviará la presidenta para crear un Consejo de Planeación que priorice proyectos, supervise avances físicos y financieros, destrabe cuellos de botella y garantice transparencia.

Con este anuncio, el Gobierno de México delinea una política de desarrollo que apuesta por la planeación, la inversión productiva y el bienestar social. Es, en los hechos, una ruptura con el pasado y una apuesta firme por un México que crece con todas y con todos.

ricardomonreala@yahoo.com.mx

X: @RicardoMonrealA

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