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Semana Santa, en plena guerra

Estas prácticas religiosas forman parte de la psique colectiva de nuestros pueblos, y se encuentran tan arraigadas que ni siquiera las guerras pueden desplazarlas.

Oriente Medio es la región del planeta donde más se habla del amor al prójimo y de la salvación de la humanidad creyente (la prédica de la paz y la justicia, a través de la religión), pero es donde más guerras se registran desde hace varios siglos. Pareciera una paradoja, pero es parte de la racionalidad de las religiones practicantes cuyos credos son considerados “verdades absolutas”.

Este 2026, dos de las tres religiones monoteístas han celebrado o celebrarán sus días santos en plena guerra. El judaísmo conmemora el Pésaj o la liberación del pueblo de Israel de la dominación egipcia, durante la semana del 1 al 9 de abril. Mientras que el islam, religión dominante en Irán y el mundo árabe, acaba de celebrar el Ramadán, su principal conmemoración religiosa anual, que dura un mes; este año, del 18 de febrero al 19 de marzo.

Estados Unidos e Israel iniciaron su incursión contra Irán el 28 de febrero pasado, es decir, en plena celebración del Ramadán, lo que acentuó la creencia popular de que la guerra en curso tiene una condición de “santa” o de sacrificio espiritual. En otras palabras, los iraníes rezaban, en dirección a La Meca y a la mezquita de Omar, cuando sonaron las alertas por los misiles y las bombas aéreas.

Tampoco estas fechas bélicas son algo inédito, pues en otros años las confrontaciones comenzaron en fechas de importancia similar, a través de la estrategia bélica milenaria de tomar al objetivo distraído, con la guarda abajo o en actitud relajada. Las usan por igual militares judíos y generales árabes.

El cristianismo, por su parte, empezó a conmemorar la Semana Santa a partir del domingo pasado (de Ramos) y cerrará siete días después, con el Domingo de Pascua, por lo que el Pésaj hebreo coincidirá este año con la Semana Santa del mundo cristiano, donde ha devenido más como un tiempo de entretenimiento y distracción que como una actividad dedicada a la reflexión y la meditación, que eran su sentido original y originario.

Es importante abordar las coincidencias y diferencias de estas tres conmemoraciones del mundo monoteísta, porque, entre otras razones, son las más practicadas por la población mundial:

Coincidencias

  1. Significado espiritual:
    Todas las festividades tienen un profundo significado espiritual y son momentos de reflexión, comunidad y fe.
  2. Rituales y ceremonias:
    Cada religión incluye rituales y ceremonias que marcan la importancia de los eventos conmemorados.
  3. Enfoque en la libertad y redención:
    Tanto el Pésaj como la Semana Santa cristiana abordan temas de liberación y redención, aunque desde perspectivas diferentes.

Divergencias

  1. Narrativa histórica:
    Cada festividad se basa en eventos históricos distintos: la liberación de Egipto, en el judaísmo; la pasión de Cristo, en el cristianismo, y la revelación a Mohamed del Corán, en el islam.
  2. Duración y celebración:
    La duración y la forma de celebración varían considerablemente, desde días hasta un mes.
  3. Prácticas específicas:
    Las prácticas rituales son específicas a cada tradición, como el Séder en el Pésaj, las procesiones en la Semana Santa cristiana y el ayuno en el Ramadán del islam.

Debemos destacar que estas prácticas religiosas forman parte de la psique colectiva de nuestros pueblos, y se encuentran tan arraigadas que ni siquiera las guerras pueden desplazarlas ni, mucho menos, exterminarlas.

ricardomonreala@yahoo.com.mx
X: @RicardoMonrealA

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