Quedó claro en el mensaje de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo que la transformación se sostiene con buenos resultados. Y precisamente eso presentó ante el pueblo de México durante su Segundo Informe de Gobierno.
Desde el Patio de Honor de Palacio Nacional, la primera presidenta en la historia de México hizo un recuento de lo realizado durante sus primeros 23 meses de gestión. Pero también aprovechó el momento para puntualizar que el proyecto que encabeza tiene rumbo y que el movimiento de transformación mantiene su unidad y, sobre todo, su compromiso con el pueblo.
Quizá por eso una de las palabras que más sentido adquirió al rendir su informe fue honestidad, porque detrás de cada obra, cada programa y cada acción de gobierno está siempre la pregunta de para quién se está gobernando.
La respuesta de la presidenta fue consistente: los recursos públicos deben regresar al pueblo en forma de bienestar. Una recaudación eficiente permite construir escuelas y hospitales, llevar agua, mejorar carreteras, impulsar vivienda, fortalecer la seguridad y mantener programas que hoy forman parte de la vida de millones de familias.
Esa es una diferencia importante frente a otras formas de entender el ejercicio del poder, como durante los más de 30 años de neoliberalismo. La economía debe estar al servicio de las personas, no las personas al servicio de la economía, y el crecimiento tiene sentido cuando se refleja en mejores condiciones de vida y cuando nadie se queda fuera.
El Informe también tuvo un trasfondo político que no debe perderse de vista. En momentos en que desde la oposición y los sectores conservadores se intenta debilitar a la transformación, fue claro el mensaje de que hay una responsabilidad histórica que obliga a mantener presentes los principios de igualdad, justicia y bienestar.
Y hubo además otro mensaje, dirigido hacia el exterior, el cual señaló que México quiere cooperación, diálogo y entendimiento con todas las naciones, pero eso no significa aceptar subordinaciones. La relación con el mundo debe seguir construyéndose desde el respeto mutuo y teniendo siempre presente que la soberanía nacional no se negocia.
En el Congreso de la Unión también asumimos lo que nos corresponde. Con la entrega del informe por parte de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, comenzó un nuevo periodo de sesiones y, con este, la responsabilidad de revisar lo realizado, analizar los resultados y seguir legislando para que tengan continuidad las políticas que benefician al pueblo.
El Segundo Informe deja la idea sencilla, aunque contundente, de que todavía hay mucho por hacer, pero hay resultados que permiten saber que el rumbo está definido. Y cuando el rumbo está claro, lo que sigue es seguir trabajando con honestidad, con responsabilidad y, sobre todo, sin perder de vista para quiénes se gobierna.
X: @RicardoMonrealA


