LXVI LEGISLATURA

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En una semana en que las naciones volvieron a encontrarse, México llegó a la sede de la ONU con una postura que fue más allá de una participación diplomática. El mensaje que llevó nuestro país refleja la manera de entender la política exterior que la presidenta Claudia Sheinbaum ha planteado desde el inicio de su gestión.

En el marco del 81.o periodo de sesiones de la ONU, México planteó ante la comunidad internacional la visión de una nación en proceso de transformación que busca prosperidad compartida, mayor bienestar y capacidad para decidir su propio destino. También se pusieron sobre la mesa los avances alcanzados en materia de justicia social, seguridad y derechos humanos.

Otro hecho comentado y no menos importante fue la manera en que estamos observando los conflictos que prevalecen en el mundo. México sostuvo que el derecho internacional no puede depender de quien tenga más fuerza, más recursos o más capacidad militar. La integridad territorial, la autodeterminación de los pueblos, la protección de la población civil y la solución pacífica de las controversias deben valer para todos.

Esa posición tiene una historia larga en nuestra política exterior, pero adquiere especial relevancia en un momento en que distintos conflictos bélicos y crisis humanitarias ponen a prueba al sistema multilateral. La propia presidenta Sheinbaum ha insistido en que los bloqueos comerciales terminan afectando a los pueblos y que las controversias deben encontrar una salida mediante los mecanismos de la ONU.

No hablamos de posiciones improvisadas, ya que estas forman parte de una política exterior sustentada en principios consagrados en nuestra Carta Magna, como la autodeterminación, la no intervención y la solución pacífica de las controversias.

Y hay otro asunto sobre el que es necesario arrojar luz: la necesidad de fortalecer a la ONU. Si una organización creada para ayudar a evitar guerras encuentra dificultades para responder ante algunas de las mayores crisis de nuestro tiempo, es razonable discutir cómo hacerla más eficaz.

México ha sostenido que dicho fortalecimiento implica recuperar la capacidad de la comunidad internacional para resolver sus diferencias mediante el diálogo, el derecho y la cooperación.

Una ONU más eficaz debe ser un espacio donde las naciones, grandes y pequeñas, encuentren mecanismos reales para hacer valer la paz, la soberanía y la libre determinación de los pueblos. El mensaje que llevó México fue que la paz no puede construirse a partir de la imposición y que el desarrollo tampoco puede separarse de la justicia social.

En un mundo convulso como el nuestro, defender el diálogo, la soberanía y el derecho internacional no es asunto menor. México tiene voz propia y sigue dejando claro que la utilizará para construir entendimiento, no para alimentar confrontaciones.

ricardomonreala@yahoo.com.mx

X: @RicardoMonrealA

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