LXIV LEGISLATURA

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Intervención de la diputada Wendy Briceño Zuloaga, presidenta de la Comisión de Igualdad de Género e integrante del Grupo Parlamentario de Morena, para referirse al Día Internacional de la Mujer.

8 marzo, 2021 - Prensa

DIPUTADA WENDY BRICEÑO ZULOAGA (WBZ). Con el permiso de la presidenta.

Muy buenos tardes compañeras y compañeros, saludo con gran honor a las mujeres que nos siguen a través de los medios de comunicación y de las redes sociales, y también a aquellas que en reivindicación de la memoria histórica de las mujeres hoy evocamos, honramos, reconocemos y traemos a ésta, la primera tribuna de la nación. Porque es lo justo.

Y en este recorrido por la historia, y en las distintas intervenciones que hemos tenido a lo largo de la Legislatura para posicionar la agenda de las mujeres en la agenda pública y la discusión nacional, alguna vez, citando a la doctora Lagarde, hoy nuestra galardonada con toda la distinción, hablamos de la enredadera feminista, donde entre todas creamos lazos, imperceptibles muchas veces, pero sin duda, poderosos y arraigados.

Esa es la fuerza del movimiento amplio de mujeres, feministas, de todas edades, de todos los ámbitos sociales y educativos, de todos los espectros ideológicos. Con un lazo imperceptible nos articulamos, nos organizamos y alzamos la voz porque hay una terrible condición que sufrimos y compartimos: las violencias contra nosotras, las mujeres, por el simple hecho de ser mujeres. Y sí: son violencias estructurales, sistémicas, constantes, desde las más sutiles, hasta las más atroces, como la violencia feminicida.

Cuando veo las iniciativas de tantas mujeres que están tomando las calles con arte, con resistencia civil, renombrando las calles, nombrando a las desaparecidas y a las asesinadas, haciendo intervenciones lumínicas con nuestras causas y reclamos, me pregunto, ¿cómo podemos pensar que podemos vivir sin esa inteligencia, sin esa lucidez, sin esa valentía, sin esa creatividad, sin ese valor, sin esos talentos, sin esa alegría, sin esa potencia de la manifestación libre y democrática? Porque cada día, 11 de ellas, 11 de nosotras, son asesinadas y sus voces y aportaciones, sus historias, son truncadas para siempre.

Y ese es el poderío del que hablamos por los 3 años en la Legislatura de la Paridad de Género, no solo como una hermosa figura retórica; porque en realidad entraña un enorme reto desde el legislativo, para que 241 diputadas y 63 senadoras hagamos de lo personal, lo político.

Pensamos en ese poderío de las mujeres, cuando nos dijeron que los temas domésticos y del espacio privado no eran relevantes, y vino una pandemia mundial a develar el misterio de qué hacen las mujeres por la subsistencia, los cuidados y la atención de los suyos y el tiempo que requiere esa labor. Y entonces, la labor de cuidados recuperó un gran sentido. Y en esta Cámara, lo hicimos reforma constitucional.

Pensamos en el poderío de las mujeres cuando visibilizamos que el trabajo doméstico remunerado y no remunerado y el de cuidados, deben considerarse cuando se hacen proyecciones macroeconómicas, porque ya lo vivieron, si no se detiene el mundo.

Cuando nos cuestionaron nuestra agenda legislativa, cuando nos la han cuestionado, personal o como mujeres en las bancadas, ignoramos la provocación. Aceleramos el paso y entre nosotras nos hemos puesto de acuerdo e impulsamos con los compañeros legisladores en ambas Cámaras lo conducente en materia de paridad y violencia política en razón de género, y otras más, con votaciones unánimes.

Al día de hoy, los partidos tienen que definir la mitad de sus candidaturas para mujeres. Y llegarán muchas más, a todos los órdenes de toma de decisiones públicas, de todas las edades, de diversos estratos y en toda nuestra diversidad.

Porque no hemos venido a ver el tiempo de la legislatura transcurrir, pues cada minuto es importante para salvar la vida de mujeres, reclamar justicia por las niñas, promover medidas de prevención contra la violencia hacia las jóvenes. Porque la realidad nos ha cimbrado con casos emblemáticos que nunca debieron ser.

Y aquí, con la gran escuela de la doctora Lagarde, continuamos en la lucha contra los feminicidios, una de sus valiosas aportaciones en materia de justicia con perspectiva de género.

Y lo trabajamos en materia de alertas de género, refugios para las mujeres, sus hijas e hijos, órdenes de protección, centros de justicia y ampliación del catálogo para casos de prisión preventiva.

En este crecimiento de la enredadera, recogimos el sentir de las ciudadanas, de las activistas, de las mujeres de a pie, y continuamos en nuestra misión por recomponer el camino. Se ha tratado en todo momento de caminar con otras compañeras, que vienen de otros viajes y experiencias, se trata de reconocernos una a una en nuestra diversidad, como grandes aliadas contra ese sistema que nos oprime a todas.

Sabemos que mientras lo hacemos, las mujeres en los hogares siguen escondiéndose, guareciéndose, resistiendo para seguir con vida, evitando al agresor, escapando del feminicida.

Por eso es necesario continuar con la labor desde el ámbito que cada una ocupamos. Y por eso es importante ir por esas mujeres que desde sus hogares y desde el peso de los cuidados no pueden salir a gritar, a marchar, a organizar, a legislar. No, no nos olvidamos de ustedes, mujeres cuidadoras, madres; no nos olvidamos que también están poniendo sus cuerpos en esta lucha.

Este día también es para recordar a quienes no están, a quienes dejaron todo por cuidar a otros del peligro inminente, quienes buscaron ser escudo, ser defensa, para mantenerse con vida y desafortunadamente, no lo lograron. A quienes buscan a sus desaparecidas con picos, palas, con sus propias manos y sin descanso.

Este día también es para recordar y visibilizar a las mujeres que están enojadas y quieren quemarlo todo, porque en sus vidas nunca han experimentado la justicia, el respaldo del Estado, incluso porque no se han sentido representadas en esta tribuna, y hoy para ellas no somos sujetas de diálogo. Reconozco el dolor, reconozco la indignación, reconozco su rabia.

Es momento también para recordar a las que sobrevivieron y, al denunciar, con la carne abierta, el ojo amoratado, el corazón destrozado, hubo alguien que le preguntó, “¿porqué no denunció antes?”

El confinamiento nos arrebató a 2 mil 791 mujeres por muerte dolosa, a 939 por feminicidios, hubo 57 mil 496 mujeres violentadas con lesiones teniendo los primeros lugares en violencias Guanajuato, Estado de México, Chihuahua, Baja California y Jalisco.

Este es el hilo invisible que nos articula y nos hace gritar y exigir que paren las violencias contra nosotras. ¿Por qué tendríamos que callar y quedarnos pasivas?

Hace tiempo, quienes hoy somos representantes populares, decidimos tomar la voz, y muchas hemos incomodado, por tomar un micrófono y subir a la tribuna.

Mientras, en paralelo, a las activistas las han querido estigmatizar, muchas veces desde el propio poder público a lo largo y ancho del país, por estar hartas. Y quienes tienen la tarea de impartir justicia, son en muchas ocasiones cómplices en su omisión, en su inacción y por revictimizar.

Y por eso la impaciencia convertida en lucha, por eso las pintas enardecidas, por eso la rabia, y por eso también se manifiestan con la voz quebrada a través de señales de luz, palabras de luz sobre muros que se levantan.

Porque este año, dos enemigos nos quisieron aniquilar: el patriarcado y la pandemia. No obstante, seguimos y seguiremos luchando, resistiendo, dignificando con cada uno de nuestros pasos la memoria de todas.

Seguiremos siendo las molestas, las incómodas, las mandonas, la amenaza del machismo. Las que no se callan, porque cuando hablan, construyen, proponen y cambian sistemas sociales. Es la historia del feminismo.

Porque seguiremos siendo las que amalgaman sentires con sus hermanas, y salen juntas avante, poniendo en primer lugar a las víctimas.

Luego de un año turbulento, donde como humanidad rompimos las formas tradicionales de comunicarnos, subsistir, mantenernos con salud, expresarnos bajo un nuevo acuerdo social, las mujeres seguimos exigiendo nuestro legítimo derecho a estar y opinar en colectivo. A ganar el salario que nos toca. A amar como nos plazca. A construir el plan de vida y de familia que deseemos. A vivir sin miedo.

El terror tiene que terminar.

Porque sin mujeres no hay país.

Porque nuestra responsabilidad histórica es estar del lado de las víctimas. Hermana, yo te creo.

Es lo justo. Es cuanto.

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TWEETS por @DiputadosMorena

Tus Diputados Morena
@DiputadosMorena
14 h

#MorenaInforma Nuestro coordinador @mario_delgado1 informó que mañana se someterá a votación la integración de la Sección Instructora, la cual realizará la revisión y posible proceso de desafuero del diputado Cipriano Charrez

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