Existen fechas que no solo son para conmemorar, sino para sentir. Así ocurre con los 111 años de la Fuerza Aérea Mexicana: más de un siglo de servicio, disciplina y lealtad a la nación.
Por eso fue tan significativo que la presidenta Claudia Sheinbaum encabezara, desde la base aérea de Santa Lucía, la ceremonia para honrar el legado del componente aéreo de nuestras Fuerzas Armadas, transmitiendo un mensaje claro de liderazgo y reconocimiento a una institución que ha acompañado al país tanto en sus momentos más complejos como en los más luminosos.
Cuando la Presidenta expresó: “No estamos solos, nuestras Fuerzas Armadas están con nosotros y a nombre del pueblo de México les agradecemos siempre”, puso en palabras algo que millones de mexicanas y mexicanos sabemos por experiencia propia.
La Fuerza Aérea no es una entidad distante ni abstracta. Es el helicóptero que aparece cuando un huracán o inundación arrasa con comunidades enteras; es el avión que lleva víveres, atención médica y esperanza a donde la carretera no llega; es la aviadora o el aviador que, en medio de la emergencia, arriesga su vida por salvar la de otras personas.
Ahí están los hechos. Durante las inundaciones del centro del país en noviembre pasado, la Fuerza Aérea realizó el puente aéreo más grande de su historia, con operaciones que permitieron evacuar personas, trasladar ayuda y coordinar esfuerzos en tiempo récord. Ese es el rostro más humano de nuestras Fuerzas Armadas: el del auxilio y la cercanía con el pueblo.
Pero el legado también se construye con memoria. Uno de los capítulos más orgullosos de la Fuerza Aérea Mexicana fue la participación del Escuadrón 201 en la Segunda Guerra Mundial. Aquellos pilotos demostraron que nuestro país sabe estar a la altura cuando se trata de defender principios y actuar con dignidad.
Hoy, como Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas, la Presidenta refrendó un pacto que va más allá de las generaciones: servir siempre al pueblo y proteger la soberanía nacional. Y en un panorama como el actual, la palabra soberanía adquiere especial significado.
Nuestra historia nos ha enseñado que las amenazas a la independencia no siempre llegan con uniforme extranjero; a veces surgen cuando desde dentro se abren puertas a intereses ajenos.
Reconocer a la Fuerza Aérea es también reconocer valores como el honor, la lealtad, el respeto, el patriotismo. Por eso, fue justo que las y los pilotos y especialistas en aeronáutica recibieran condecoraciones por su servicio. Honor a quien honor merece.
El liderazgo se demuestra, igualmente, sabiendo agradecer y respaldar a quienes sostienen al Estado en situaciones críticas. La Fuerza Aérea ha estado presente en los momentos estelares del México moderno. Que siga volando alto, llevando orgullo nacional a todo el país, y auxilio y esperanza a donde hay dificultad. Ese es y será su legado.
X: @RicardoMonrealA


