LXVI LEGISLATURA

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México, EE. UU. y Canadá: integración soberana

¿Qué tanto puede desconectarse Canadá o México de EE. UU., o qué tanto EE. UU. puede soltar los amarres de su economía, población y cultura respecto a sus vecinos? 

“La mejor política exterior es la interior”, solía afirmar el expresidente AMLO para reafirmar la supremacía de la soberanía nacional sobre los impulsos e intereses de los proyectos globalizadores.

Pues bien, en este momento esa visión prevalece en los Gobiernos de México, Canadá y EE. UU., ante la proximidad de la revisión y actualización del T-MEC en el primer semestre de este 2026.

Los tres países están alineando sus planteamientos de política exterior y política comercial a las prioridades de su política interior.

Cuando el primer ministro de Canadá, Mark Carney, anuncia que buscará ser riguroso en la revisión del tratado trilateral, y ampliará las relaciones comerciales de su país con China y los países asiáticos, le está hablando a sus bases y seguidores nacionalistas que simpatizan con un Canadá libre y soberano, no convertido en el estado 51 de la Unión Americana.

Cuando el presidente Donald Trump acude a esa “hermosa palabra” de los aranceles, para resarcir la hegemonía estadounidense en el plano mundial, está acudiendo a una herramienta netamente económica y comercial para satisfacer y cohesionar a las y los seguidores de su movimiento político interno MAGA (Make America Great Again), para sostener la supremacía republicana en las elecciones de noviembre próximo, donde habrán de elegirse 36 gobernadores, 33 senadores (un tercio del senado) y la totalidad de la Cámara de Representantes o diputados federales; la llamada elección de medio término, donde es fundamental que se mantenga la supremacía republicana en esta especie de referéndum del gobierno de Trump. Si los republicanos pierden terreno en noviembre, la segunda parte del gobierno presidencial podrá verse neutralizada o paralizada.

Cuando la presidenta Claudia Sheinbaum defiende con vehemencia que la relación con EE. UU. es de coordinación, cooperación y colaboración, pero nunca de subordinación, sometimiento o dominación, está hablando a sus bases y simpatizantes que la llevaron al poder y la han sostenido a lo largo de su gestión, que representan de manera constante a 70 de cada 100 mexicanas y mexicanos.

Así que la política interior, en efecto, es la que guía, impulsa y condiciona a la política exterior y comercial de cada una de estas tres naciones que en este semestre entran a revisar, calibrar y actualizar la relación comercial de tres naciones que, juntas, podrían integrar el polo comercial, laboral y de bienestar más activo del planeta, siempre y cuando logren encontrar los puntos de unión e “integración soberana” de sus economías (aunque el concepto pueda parecer una contraposición a algunos).

¿Qué tanto puede desconectarse Canadá o México de EE. UU., o qué tanto EE. UU. puede soltar los amarres de su economía, población y cultura respecto a sus vecinos? Tanto como la política interior lo vaya dictando, pero también tanto como la realidad de tres economías integradas lo permita.

Está en el interés de la política interior (el soberano) de las tres naciones mejorar los términos de la integración (política exterior), sin perder sus respectivas identidades, territorios o poblaciones.

Hasta el momento no se plantea la autarquía o la separación económica de la América del Norte, pero sí se busca una “integración soberana”, donde la equidad, la proporcionalidad y la cooperación simétrica fortalezcan tanto a las naciones en lo individual como a esa comunidad regional que ha sido moldeada por tres décadas de intercambio comercial en esta parte del planeta.

ricardomonreala@yahoo.com.mx

X: @RicardoMonrealA

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