México no enfrenta únicamente cárteles de droga; enfrenta también estructuras criminales híbridas que disputan territorio, economía, legitimidad, instituciones y vida cotidiana.
La agitada lucha política, centrada en ver el ombligo sucio del adversario y la paja en el ojo ajeno, para hacer un torneo de quién tiene en sus filas el mayor número de narcopolíticos(as), debería tomarse un respiro y leer el informe completo de la UNODC (la oficina de la ONU sobre drogas y delitos), respecto al proceso que está padeciendo México en materia de delincuencia organizada transnacional, corrupción, terrorismo, extorsión y otros delitos que ponen en riesgo a la sociedad y al Estado mexicano mismo, no a un gobierno o a un partido en el gobierno.
Empecemos por la conclusión del informe (México, drogas y delincuencia organizada, según los informes UNODC 2025-2026):
“México no enfrenta únicamente cárteles de droga; enfrenta estructuras criminales híbridas que disputan territorio, economía, legitimidad, instituciones y vida cotidiana”.
¿Cómo se define el poder criminal híbrido? La UNODC presenta una idea clave: “la delincuencia organizada moderna incluye cárteles, mafias, pandillas, redes de ciberdelito, organizaciones de tráfico de drogas, funcionarios corruptos, empresas legales, abogados, financieros, brokers, grupos armados y actores comunitarios. Aplicado a México, esto permite sostener que el problema no puede reducirse a narcos armados. Es una red que puede incluir empresas fachada, transportistas, aduanas, policías, autoridades locales, operadores financieros, abogados, prestanombres, comerciantes, constructores, políticos, células armadas, halcones, pandillas locales y operadores internacionales”.
Dentro del mercado global de drogas, México resulta muy atractivo por ser vecino del consumidor más grande del planeta. “El mercado global ya no está dominado únicamente por drogas vegetales como la heroína, la cocaína o el cannabis. La UNODC señala que las drogas sintéticas están transformando los mercados porque ofrecen a los traficantes ventajas decisivas: no dependen de cultivos, clima o territorio; requieren menos espacio; pueden producirse cerca de los mercados de destino; y reducen riesgos de interceptación.
“Esto es fundamental para México porque explica el desplazamiento del viejo modelo de producción agrícola —amapola, marihuana— hacia un modelo industrial-criminal basado en metanfetamina, fentanilo, precursores químicos, laboratorios clandestinos, logística transfronteriza y redes financieras.
“La UNODC también advierte que el mercado de metanfetamina es el mayor mercado de drogas sintéticas a nivel mundial y sigue expandiéndose hacia nuevos mercados”.
Otro de los conceptos importantes del informe es el de gobernanza criminal. La UNODC señala que “los grupos criminales pueden establecer reglas alternativas a las del Estado e infiltrarse desde barrios locales hasta instituciones nacionales. El control se obtiene por dos vías: coerción —violencia y amenazas— y cooperación —prestación de servicios, empleo, control del delito menor o beneficios económicos inmediatos—.
“Esto encaja directamente con México: en muchas zonas, las organizaciones criminales no sólo trafican; también regulan precios, cobran piso, controlan movilidad, deciden quién comercia, quién trabaja, quién entra y quién sale, y sustituyen funciones estatales”. (Continuará).
X: @RicardoMonrealA

