La iniciativa de ley presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum para homologar las sanciones por feminicidio pertenece a la categoría de decisiones que trascienden el contenido de una propuesta porque envían un mensaje claro sobre el rumbo que quiere tomar un país.
En este caso, más allá de una simple modificación de artículos, plantea que la protección de la vida de las mujeres no puede depender de la entidad federativa en la que ocurre un feminicidio.
Y es que, durante muchos años, las diferencias entre los códigos penales de los estados han provocado criterios distintos para investigar y sancionar un delito que representa la expresión más extrema de la violencia contra las mujeres.
Esa disparidad no tiene justificación, pues la justicia debe ofrecer las mismas garantías a una víctima en Aguascalientes que a otra en Yucatán, Sonora o Quintana Roo. La ley no puede cambiar de intensidad conforme cambia el domicilio.
Que esta iniciativa nazca desde la Presidencia de la República, encabezada por una mujer, también tiene un significado profundo. México vive un momento inédito: por primera vez, una mujer conduce los destinos de la nación y coloca en el centro de la agenda pública una causa que durante mucho tiempo fue vista como secundaria o atendida de manera fragmentada.
La igualdad sustantiva deja de ser una aspiración abstracta cuando comienza a reflejarse en decisiones concretas, en políticas públicas y en reformas que buscan proteger derechos. Esa es una de las aportaciones más valiosas de la Cuarta Transformación, convertir las demandas históricas de millones de mujeres en acciones de gobierno.
En la Cámara de Diputados asumiremos la responsabilidad que nos corresponde. Esta iniciativa será analizada con seriedad, revisando cada disposición y cada mecanismo para asegurar que su aplicación sea efectiva y que no existan vacíos que limiten su alcance.
La violencia feminicida reclama instituciones capaces de prevenir, investigar y atender con sensibilidad a las víctimas y a sus familias. También exige fortalecer la educación, combatir las expresiones cotidianas de discriminación y construir una cultura de respeto.
Esta iniciativa es de avanzada porque representa un paso importante dentro de ese esfuerzo. Las leyes adquieren sentido cuando mejoran la vida y el bienestar de las personas. Por eso, estaremos atentos al análisis y al debate de la propuesta, pues la justicia y la protección de la vida de las mujeres no admite titubeos ni diferencias territoriales.
Tener una mujer presidenta al frente del país también significa impulsar una visión que entiende la igualdad como una responsabilidad del Estado. Esa es la avanzada que hoy nos corresponde consolidar mediante un trabajo legislativo profundo y con el compromiso de continuar dando los resultados que el pueblo de México espera, especialmente las mujeres.
X: @RicardoMonrealA


