LXIV LEGISLATURA

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INTERVENCIÓN DE LA DIPUTADA BEATRIZ ROJAS MARTÍNEZ, INTEGRANTE DEL GRUPO PARLAMENTARIO DE MORENA, PARA DA EL POSICIONAMIENTO DE SU GRUPO PARLAMENTARIO DEL DICTAMEN DE LA COMISIÓN DE IGUALDAD DE GÉNERO, CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE ADICIONAN DIVERSAS DISPOSICIONES A LA LEY GENERAL DE ACCESO DE LAS MUJERES A UNA VIDA LIBRE DE VIOLENCIA.

3 febrero, 2021 - Prensa

DIPUTADA BEATRIZ ROJAS MARTÍNEZ (BRM). Gracias. Con el permiso de la Presidencia. Diputadas y diputados, a nombre de la Comisión de Igualdad de Género presento este dictamen que incorpora dos iniciativas en materia de violencia simbólica y mediática, cuyas promoventes son la diputada Frida Alejandra Esparza Márquez, la diputada Guadalupe Almaguer Pardo y la de la voz. Cuyo objetivo es visibilizar las diferentes violencias que las mujeres y niñas sufren día a día y que se siguen traduciendo en discriminación e injusticia.

Ambas violencias son vividas por las mexicanas en su vida diaria y se expresan de forma tan sutil que se producen con normalidad, a través de estereotipos, valores e ideas que naturalizan y transmiten la desigualdad, discriminación, subordinación y violencia contra las mujeres.

La violencia simbólica es la base generadora de otras violencias contra las mujeres, como la patrimonial, la física, la sexual, la psicológica, institucional, política, hasta la violencia extrema, como es la feminicida. Este tipo de violencia es poco perceptible, por ello obstaculiza el desarrollo pleno de las mujeres, pues naturaliza las relaciones de poder desigualitarias.

La violencia simbólica se centra en tres mensajes. El desprecio y la burla por lo que es o hace la mujer. El temor o desconfianza por lo que es o hace la mujer. Y la justificación de la subordinación femenina.

Esta violencia simbólica provoca, entre otras cosas, que las mujeres parezcan culpables o responsables por las prácticas violentas y discriminatorias que sufren. Por ejemplo, es muy común escuchar que la sociedad mexicana justifica las agresiones sexuales contra las mujeres, señalándolas como provocadoras por su modo de vestir, comportamiento o exponerse solas a altas horas de la noche, pues en el imaginario social son actitudes y comportamientos impropios de una mujer.

El caso de la violencia doméstica, donde se acusa a la mujer de buscar malos tratos por su comportamiento imprudente, inconveniente, o porque le gusta ser golpeada. Le gusta aguantar y eso es lo que quiere. Como se puede observar, estos son roles estereotipados bastante arraigados en la sociedad mexicana, que agudizan y justifican todos los actos violentos contra las mujeres y niñas.

Así, las expresiones de control económico, el menosprecio moral, estético, sexual, la calificación intelectual y profesional están ampliamente normalizadas en nuestro país y se traducen en acciones discriminatorias que limitan y condicionan el acceso de las mujeres a la justicia, a la educación, al trabajo, a la salud, al ejercicio de sus derechos humanos, políticos y sociales. Todo esto basado en un modelo de lo que deberían ser las mujeres al formar parte de nuestras prácticas cotidianas y tradiciones ejercidas de manera inconsciente. A esto se le llama violencia simbólica, que está muy invisibilizada.

Ahora bien, este tipo de violencia se manifiesta de manera reiterada en el ámbito mediático. Cuando sus contenidos producen formas de desigualdad y discriminación, difunden imágenes negativas y denigrantes de la mujer con fines comerciales, como es la pornografía.

Los contenidos mediáticos impresos, electrónicos y digitales producen patrones estructurales de sistemas machistas y patriarcales, que atentan contra la dignidad de las mujeres, tales como la cosificación, sexualización y burla.

En este sentido, la necesidad de tipificar la modalidad mediática, ya que esos contenidos se reproducen de manera sistemática en los diversos medios de comunicación y refuerzan los roles y patrones culturales que normalizan la violencia y desigualdad que, al ser difundidas en los medios impresos, electrónicos, digitales, legitiman y perpetúan formas de opresión que propician y derivan en la estigmatización y la exclusión de las mujeres.

La tipificación de esta modalidad sentará las bases para una transformación cultural, que fomente el reconocimiento y el respeto de los derechos de las mujeres en nuestro país, a través de los medios de comunicación masiva y siempre en apego a la libertad de la expresión.

Así, los medios de comunicación tradicionales y electrónicos deberán ser aprovechados para potenciar el papel de las mujeres y convertirse en una herramienta de libertad e igualdad y no exclusión.

Con dicha reforma daremos cumplimiento a diversos tratados internacionales de los que nuestro país es parte, a la Comisión Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, que establece, en su artículo 6, el derecho a la mujer a ser valorada, educada, libre de patrones estereotipados de comportamiento y prácticas sociales y culturales, basadas en conceptos de inferioridad o subordinación.

Y con el artículo 5o. de la CEDAW, para modificar los patrones socioculturales de conductas de hombres y mujeres con miras a alcanzar la eliminación de los prejuicios y las prácticas consuetudinarias y de cualquier otra índole, que estén basadas en la idea de la inferioridad y superioridad de cualquiera de los sexos o en función estereotipada de hombres y mujeres. Por ello, les invito a votar a favor del presente dictamen. Es cuanto, diputada presidenta.

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Tus Diputados Morena
@DiputadosMorena
14 h

#MorenaInforma Nuestro coordinador @mario_delgado1 informó que mañana se someterá a votación la integración de la Sección Instructora, la cual realizará la revisión y posible proceso de desafuero del diputado Cipriano Charrez

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