LXVI LEGISLATURA

Contacto  Aviso de privacidad

La presidenta en España

En un mundo globalizado, la soberanía implica defender el territorio propio, pero también solidarizarse con los países similares, con los hermanos culturales.

La participación de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, en Barcelona, España, estuvo llena de mensajes simbólicos y definiciones políticas estratégicas.

Reactivación de relaciones con el Gobierno español: después de la pausa diplomática que emitió el presidente AMLO respecto a las relaciones con el Gobierno español (no con el pueblo de España), la presencia de la presidenta Sheinbaum en Barcelona y el saludo con el presidente Pedro Sánchez pueden considerarse como la reactivación de facto de las relaciones diplomáticas o la cancelación del “modo avión” que desde 2019 mantenían ambos Gobiernos por la denegación española a la solicitud de perdón formulada por el presidente López Obrador, con motivo de la etapa violenta de la conquista española de los pueblos originarios de América.

Reencuentro con Gobiernos latinoamericanos de izquierda: no siempre existe la oportunidad de reunirse con los mandatarios de América Latina que comparten visiones ideológicas y programas de gobierno de la izquierda democrática, en una coyuntura latinoamericana especial: el viraje electoral hacia la derecha en el continente durante los últimos dos años y la embestida político-mediática de la derecha internacional contra los Gobiernos democráticos de izquierda en América Latina.

La convivencia con los mandatarios de España (Pedro Sánchez), Brasil (Lula da Silva), Colombia (Gustavo Petro) y Uruguay (Yamandú Orsi), permitió a la presidenta de México refrendar los puntos de afinidad, convergencia y coincidencia política con los jefes de Estado y de Gobierno que comparten la defensa de la democracia, la lucha contra la desigualdad social y la dependencia económica, pero, sobre todo, la defensa de la soberanía nacional, desde un punto de vista humanista.

En este sentido, la cumbre de Barcelona fue de alto contraste respecto a la cumbre del pasado marzo en Miami, Florida, denominada “Escudo de las Américas”, que reunió bajo la convocatoria del presidente Donald Trump a 12 mandatarios latinoamericanos conservadores, y donde México fue sentado injustamente en el banquillo de los acusados. En cambio, en Barcelona, la presidenta Claudia fue distinguida y reconocida como la primera presidenta de México y la principal líder política latinoamericana.

Refrendo del nacionalismo y la soberanía mexicanas: con un discurso impecable, directo y sencillo, la presidenta Sheinbaum refrendó la grandeza del nacionalismo mexicano y lo valioso de nuestra soberanía en un mundo globalizado, sí, pero acosado por los conflictos regionales y las guerras de expansión económica disfrazadas de cruzadas civilizatorias.

Destacan las propuestas de la mandataria mexicana de destinar el 10 por ciento del presupuesto militar mundial a la reforestación del planeta (planteamiento formulado en su visita a la ONU) y el pronunciamiento en contra de una posible intervención militar en Cuba.

En un mundo globalizado, la soberanía implica defender el territorio propio, pero también solidarizarse con los países similares, con los hermanos culturales.

La tercera propuesta fue igualmente valiosa: que México sea el país sede de la próxima Cumbre en Defensa de la Democracia. Seguramente así será.

ricardomonreala@yahoo.com.mx

X: @RicardoMonrealA         

Artículos relacionados